Reconocimiento

Desde accion-vegan damos las gracias a Posicionando por el asesoramiento y puesta en práctica de las mejores estrategias de posicionamiento web y marketing online (www.posicionando.com.ar) en pos de dar a conocer y educar sobre el estilo de vida vegano.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Frugívoros

El frugivorismo o frutarianismo es un régimen alimentario vegano cuyo principio básico es la alimentación a base de frutas. Las definiciones que los frugívoros (o frutarianos) dan de la fruta, varían, ya que algunos sólo consideran alimentos adecuados los frutos carnosos (manzanas, naranjas, etc.), mientras que otros incluyen también los frutos secos, e incluso otros alimentos que botánicamente no son frutos secos, como la nuez. Algunos frugívoros se consideran como tales pese a no seguir esta dieta de forma estricta.
Algunos frutarianos sólo consumen partes de la planta que hallan caídas de ésta, es decir, comen granos, tomates, pepinos, calabazas, pero no consumen papas o espinacas.
Distinguen varias clases de frutas:

Frutos secos: Los comen solos para evitar, según su criterio, la fermentación con las frutas demasiado acuosas.
Frutas desecadas: Afirman que para mejorar su digestibilidad deben ser rehidratadas por medio del remojo.
Fruta fresca: Recomiendan tomarla directamente del árbol o en su defecto madura, con piel y bien lavada. El melón y la sandía no se consideran frutas, sin embargo el tomate sí.

Por otro lado, clasifican las frutas en tres grupos: ácidas, semiácidas o semidulces y dulces. Las clasifican de este modo ya que, en su opinión, su aprovechamiento y su digestibilidad son mejores.

Clasificación de las frutas en la dieta frutariana:


SEMIACIDAS O SEMIDULCES
ACIDAS
DULCES
Higos frescos
Cerezas dulces
Albaricoques
Mangos
Ciruelas
Manzanas dulces
Melocotón
Nectarina
Pera 
Tomates
Naranja
Mandarina
Pomelo
Limón y lima
Kiwi
Fresas
Grosella
Frambuesas
Piña
Manzana ácida 
Higos secos
Plátanos
Dátiles
Albaricoques secos
Uvas frescas y pasas
Ciruelas pasas
Manzanas secas
Caquis

Motivación

Aunque los motivos para llevar a una personas a basar su dieta en fruta pueden ser variados, las razones más habituales de quienes practican esta filosofía son:
  • Las frutas contienen el germen de la vida, por lo que son altamente saludables
  • El hombre prehistórico era principalmente recolector y consumidor de fruta
  • Al consumir sólo fruta, al contrario que con el veganismo, no se dañan ni plantas ni animales en el consumo humano

Seguimiento médico

Es fundamental que visites a tu médico, si tomás la decisión de cambiar tu dieta de forma radical. Muchas veces no se tiene en cuenta la delicadeza del tema y sinceramente es muy importante.

Podes consultar al profesional en nutrición en cualquier de las obras sociales o prepagas del país.
Entres ellas encontrás a :

Si queres conocer otras podes visitar a la superintendencia de salud

Críticas

La principal crítica de esta dieta es la omisión de ciertas propiedades alimenticias respecto a una dieta omnívora. Al igual que con otras dietas vegetarianas, el frugivorismo no aporta vitamina B12.Igualmente, la falta de proteínas en las frutas puede hacer difícil la sustentación humana, derivando en casos de hipoproteinemia.

sábado, 15 de octubre de 2016

LA DEPREDACIÓN DE LA VIDA MARINA

Muerte en los mares

El inexorable agotamiento de la vida de los mares en los últimos años y la insaciable avidez depredadora que caracteriza al ser humano -condicionado a consumir alimentos totalmente inadecuados a sus necesidades psíquicas y fisiológicas- son la causa de decenas de conflictos pesqueros internacionales que a veces desembocan en violentos y mortales enfrentamientos -48 pescadores senegaleses han muerto atropellados por barcos arrastreros ilegales extranjeros- protagonizados por una flota mundial sobredimensionada, compuesta de 1,2 millones de embarcaciones cubiertas que surcan los mares y océanos de todo el mundo disputándose y esquilmando los despojos cada vez más escasos de los seres marinos destinados a satisfacer los irracionales hábitos culinarios de quienes -debido a la falsa percepción del pescado como un alimento sano y nutritivo- castigan sus maltratados sentidos con sus caprichos dietéticos.

Un derroche de vida aberrante e irracional

El escándalo de las vacas locas y la preocupación por reducir el consumo de alimentos ricos en colesterol ha acentuado el interés por el consumo de pescado y de carne de pollo, cerdo, etc. Sin embargo, la gente desconoce que tanto los cerdos como los pollos, reciben los mismos restos de matadero sospechosos de producir la temida encefalopatía espongiforme bovina (EEB) que sufren las vacas, además de otras harinas de pescado procedentes de los 30 millones de toneladas de peces que cada año se convierten en harinas, piensos, aceite o fertilizantes utilizados igualmente en la alimentación de especies de acuicultura, en abono de grandes cultivos o, incluso como combustible fósil en centrales térmicas.
Si a la utilización de métodos destructivos no selectivos de pesca y su uso como subproductos para alimentar otros animales, se suman las llamadas capturas  incidentales anuales de peces no deseados o no permitidos que entran en las redes  y las especies de escaso valor o alevines no comerciales que se tiran por la borda -estimados entre 18 y 40 millones de toneladas, o unos 27 millones de toneladas según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), sin tener en cuenta los peces heridos que mueren después de escapar de las redes-, el desperdicio anual de vida marina alcanza los 60 millones de toneladas de peces. Para comprender y juzgar la magnitud y las consecuencias de tal derroche de vida y los niveles de depredación y esquilmación humana de los mares, debemos conocer los métodos salvajes que se emplean en las capturas de peces y otros  seres  vivos: tortugas,  delfines, aves marinas, etc., que van desde el uso de barcos dotados con nuevas redes de arrastre cuya boca, del tamaño de 8 campos de fútbol, es capaz de engullir hasta  16 aviones Boeing 747 y redes de decenas de kilómetros (que cubren una superficie marina de más de treinta y dos mil kilómetros, donde caen mortalmente atrapados millones de animales de especies no deseadas), hasta la utilización de explosivos para seleccionar fácilmente los peces con valor comercial, después de dinamitar los arrecifes que les sirven de refugio natural y el empleo de cianuro para aturdirles (causando una gran mortandad) después de romper el coral y acceder a sus escondites.
Más de la tercera parte de los peces capturados no se dedican directamente al consumo humano, transformándose mayormente en harina de pescado o piensos para otros animales, con un coste por kilo muy superior al de otras materias primas vegetales: la producción, por ejemplo, de 1 kilo de pollo alimentado con harina de pescado requiere la captura de 90 kilos de peces que mueren, tras una lenta agonía, a causa del shock, asfixiados, estrujados y aplastados por el peso de otros peces en las redes, congelados vivos en alta mar a 196 grados bajo cero, o enterrados vivos en sal o troceados como las anguilas.
A pesar de ser una práctica insostenible y deficitaria -altamente aberrante y destructiva-, la pesca industrial sólo se mantiene gracias al generoso apoyo institucional.

Los derechos ignorados del mar

Las críticas más habituales que se producen en relación con las decenas de conflictos pesqueros en todo el mundo -por ejemplo, con Marruecos, o la guerra del fletán o del bonito-, provienen del movimiento ecologista y son de naturaleza exclusivamente conservacionista, limitándose únicamente a la condena de las prácticas de sobreexplotación de los "recursos pesqueros" -cada vez más escasos y ricos en productos tóxicos-, considerados paradójicamente esenciales para satisfacer las falsas necesidades biológicas de proteína animal de la humanidad, anteponiendo siempre a los derechos de los peces y la vida del mar unos intereses económicos egoístas -supuestamente de orden divino, que justifican y amparan la pesca y la explotación de cualquier ser vivo con el fin de comercializar y consumir sus cuerpos contaminados en nombre de una tradición culinaria irracional que amenaza seriamente toda la cadena trófica marina mundial.

El mar: despensa y cloaca de la humanidad

El ser humano, no contento con matar peces a gran escala, asfixiándolos violentamente al separarlos de su hábitat natural, destruye también la vida marina y su propia salud con la misma eficacia, aunque más sutilmente, vertiendo toneladas de residuos contaminados al mar -plagado de grandes cantidades de alquitrán, aceite y metales pesados, como mercurio o plomo-, que ingieren los peces de los que posteriormente se alimenta.
El mar Negro -el más contaminado de todo el mundo- se ha convertido en los últimos años en la cloaca de una gran parte de Europa, donde van a parar enormes cantidades de compuestos fosforados, mercurio, DDT, aceite y otros productos tóxicos, responsables de la desaparición de 800.000 delfines -al menos 2.500 mueren cada año atrapados por redes de enmalle a la deriva en aguas de la Unión Europea- y de la pérdida de 21 especies de peces, igual que sucede en el mar del Norte -otra de las extensiones marinas más contaminadas del planeta-, donde también se vierten abundantes residuos químicos industriales, aguas residuales, pesticidas y metales pesados como el DDT, PCB's (bifenilos policlorados), cinc, cobre, cromo, níquel y mercurio.
Aunque los peces capturados en aguas continentales corren un mayor riesgo de estar contaminados, la abundancia de productos químicos afecta igualmente a los peces de alta mar que acumulan en sus tejidos los contaminantes que ingieren durante toda su vida, junto con los otros peces que les sirven de alimento: el pesticida DDT -prohibido en los años setenta- se sigue encontrando en los tejidos de los peces. Los altos niveles de contaminación orgánica (Bifenilos policlorados), metales pesados y las toxinas naturales que contienen los peces no se destruyen al cocinar o congelar el pescado.  Los  crustáceos,  por ejemplo, contienen niveles tóxicos  de plomo, cadmio, arsénico y otros metales pesados que hacen muy arriesgado su consumo, ya que cada año se producen envenenamientos e infecciones parasitarias que afectan a 30 millones de personas.
La Organización Mundial de la Salud (WHO) admite que no existe un nivel seguro de ingestión de mercurio, cuya fuente principal es el pescado. Una típica lata de atún, por ejemplo, contiene 15 microgramos de mercurio. La insalubridad de los mataderos es bien conocida, pero el pescado también se contamina fácilmente durante su manipulación con estafilococos y la bacteria anaerobia Clostridium: el 40% del pescado se empieza a estropear antes de llegar al consumidor: Un estudio realizado en 1987 por el Instituto Holandés para la Investigación de la Pesca, constató que las enfermedades de la piel y los tumores cancerígenos detectados en el 40% de la platija y el lenguado se debían a la contaminación y, en otro estudio, realizado el mismo año en Alemania, se comprobó que el 42% de sus peces capturados estaban enfermos.
Joseph Cummins, un profesor canadiense de genética, ha advertido que incluso las concentraciones "aceptables" de PCB's (bifenilos policlorados) que se acumulan en los tejidos grasos de los peces podrían causar dificultades de aprendizaje y trastornos en el comportamiento de los niños.
En agosto de 1993, el Ministerio de Agricultura y Pesca británico advirtió también sobre los riesgos de consumir anguilas contaminadas con el pesticida dieldrín.
Los niveles de contaminación pueden ser igual de preocupantes en los peces provenientes de piscifactorías: en análisis realizados en 1991, se comprobó que cuatro de cinco muestras de salmón obtenidas en los supermercados contenían residuos de antibióticos y productos químicos potencialmente dañinos. 

Las subvenciones pesqueras destruyen la biodiversidad del planeta

La práctica de la pesca se ha convertido en una actividad industrial altamente esquilmadora y deficitaria, con pérdidas que la FAO estima en 50.000 millones de dólares anuales. El mar no da más de sí porque no hay peces suficientes para satisfacer el creciente consumo, y el derroche desenfrenado que amenaza toda la biodiversidad del planeta.
El derroche que siempre suele ser deficitario, se hace evidente al ver las cifras del ¿negocio? de la pesca: en todo el mundo se gastan anualmente 124.000 millones de dólares para capturar peces valorados en 70.000 millones de dólares, un déficit difícilmente sostenible que evidencia -además de la necesidad de unas subvenciones generosas- una gran falta de sentido común porque fomenta el despilfarro y la destrucción de la vida marina. La sobrepesca industrial en el mar del Norte causó la muerte el pasado mes de marzo a 50,000 aves marinas que aparecieron muertas de hambre en la costa de las islas Shetland, debido a la esquilmación industrial desenfrenada que -sin tener en cuenta la complejidad de los ecosistemas- roba y destruye la vida y el alimento de otras especies para destinar, por ejemplo, el 50% de los peces capturados a la fabricación de piensos y la producción de velas y betún.
En España, el sector pesquero -con una flota de 19.000 barcos de pesca-  ocupa el primer puesto de la Unión Europea, que aporta actualmente una importante ayuda económica de 180.000 millones de pesetas como parte de las inversiones  previstas hasta el año 1999 de 400.000 millones de pesetas, para renovar la flota -compuesta por un 60% de barcos con más de veinte años de antigüedad- y adaptar la actividad pesquera nacional, en todas las zonas marítimas, a las nuevas exigencias de las pesquerías internacionales. La Administración central también abonó ayudas por valor de casi 13.000 millones de pesetas en 1994.

El agotamiento de las pesquerías causa de conflictos y desequilibrios ambientales

La totalidad de las 17 pesquerías más importantes del mundo han alcanzado o sobrepasan ya sus límites de plena explotación y 13 se encuentran agotadas o seriamente deterioradas, como sucede con las poblaciones de bacalao y arenque. Desde los años setenta, las capturas de bacalao han descendido, de 380.000 toneladas a 60.000 toneladas en la actualidad, y en los últimos cuarenta años la población de arenque se ha reducido a un tercio.
Las presiones de los estados ribereños para conservar y explotar directamente las diferentes especies marinas de las zonas bajo su control afectan muy especialmente a la flota española, ya que las dos terceras partes de sus capturas anuales medias de 1,4 millones de toneladas de peces se obtienen cerca de las costas; en los caladeros exteriores más ricos del planeta, lo cual requiere innumerables acuerdos comunitarios y privados para mantener la actividad de la flota. El enorme desarrollo del sector pesquero industrial provoca conflictos armados y diplomáticos internacionales, y la muerte de millones de seres marinos, a causa de la sobreexplotación de los mares y la alteración de los hábitats y ambientes litorales.

Focas y peces víctimas de la política y la creciente presión depredadora humana

El colapso casi total de las pesquerías del gran banco de Terranova y del Atlántico, donde en los últimos quince años las poblaciones de bacalao, eglefino, platija, mero, atún, etc., se han reducido hasta en un 90%  a causa del empleo abusivo de métodos de pesca destructivos y al exceso de capturas; en particular la sobreexplotación de capelin (un pequeño pez del que se alimenta el bacalao), ha sido la excusa del Gobierno canadiense -que quería contentar a sus pescadores por motivos políticos- para permitir la masacre de 1.500.000 de focas arpa en los próximos años, empezando con la matanza de cerca de cuatrocientas mil focas este año, ignorando deliberadamente los exhaustivos estudios de la Asociación Internacional de Mamíferos Marinos, que demuestran el escaso impacto depredador de estos animales en las poblaciones de bacalao. Las focas se alimentan principalmente de peces que se salen de las redes y su consumo representa menos del 0,002% de las capturas.
El alto consumo de pescado en España -si se compara el consumo estimado de unos cuarenta kilos por habitante y año, con los 22 Kg. de Canadá y los cinco Kg. escasos de los países pobres- ha provocado un fuerte incremento pesquero y una mayor presión depredadora, debido a la mejora de los equipos de navegación, teledetección y medios de pesca utilizados y a los sistemas más eficaces de conservación de los peces capturados, que permiten una mayor actividad y autonomía a la flota en los caladeros, y un nivel superior de capturas, de peces cada vez más jóvenes.
Para mantener el nivel actual de la demanda de pescado -una media mundial de más de 13 kilos por persona y año-, serán necesarios 80 millones de toneladas en el año 2000, y 91 millones de toneladas en el año 2010, frente a los 72,3 millones de toneladas de 1993. La FAO reconoce la pérdida de cerca del setenta por ciento de los caladeros de todo el mundo -que actualmente se encuentran esquilmados, sobreexplotados o al máximo nivel de explotación posible- y considera que el aumento de volumen deberá obtenerse de la acuicultura, con métodos de pesca más selectivos y un mayor control para evitar los descartes (tirar los peces capturados moribundos al mar).
El incremento exponencial de capturas de peces, pasando de apenas 3 millones de toneladas a primeros de siglo a los más de 100 millones en la actualidad, y de las flotas pesqueras de países como Japón, Taiwan, China, Corea o Indonesia, que han tenido un crecimiento en los últimos veinte años tan marcado como el de sus propias poblaciones, y el hecho de que muchos pescadores de países como Marruecos, Chile, Senegal o India pidan la reducción de las flotas extranjeras en sus aguas  -donde faenan los pesqueros españoles-, son claros signos de una grave crisis pesquera y medioambiental que requiere de soluciones ecológicamente responsables y no de parches como la acuicultura, que representa una amenaza adicional a la salud del planeta.

Las piscifactorías y su impacto devastador en la vida marina

La cría intensiva de peces en jaulas, tanques o celdas marinas es una práctica mundial desde hace cientos de años, similar a la cría intensiva de animales terrestres, tanto en los métodos utilizados -restricción de movimientos, alimentación controlada, manipulación-, como en la crueldad y la falta de respeto y consideración hacia los intereses y las necesidades de otros seres vivos, que mueren atrapados y ahogados en las redes que impiden a las focas, aves, delfines, marsopas, etc., el acceso a los peces aprisionados. Los acuicultores acostumbran a disparar a menudo contra las focas, garzas y cuervos marinos -incluso contra animales protegidos como las nutrias-  que se acercan a comerse "sus" peces, y se estima que sólo de este modo mueren 3.000 focas en Escocia cada año.
Lejos de ser la panacea que algunos proponen, la acuicultura -un sistema de explotación intensiva de peces y animales marinos totalmente dependientes y propensos a las enfermedades, causadas por el estrés, las manipulaciones y el confinamiento- es una industria tecnológicamente dependiente, cuyos devastadores efectos sobre el paisaje y la naturaleza, se deben también a la introducción de especies foráneas y agentes patógenos en el medioambiente, y que requiere en todas las fases de explotación -para acelerar el crecimiento de los peces- piensos, fertilizantes y medicinas que alteran la composición química del agua y degradan su calidad.
La eliminación de viejos manglares para la cría del camarón está causando un daño ecológico irreparable en algunas partes del planeta. Los peces, al escapar de sus jaulas, pueden transmitir a los que viven fuera sus enfermedades, y los que han sido manipulados genéticamente pueden también criar con ellos. Un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación de la Pesca de los EEUU, sobre 40 especies de peces ya extintos, descubrió que las especies introducidas contribuyen a eliminar el 68% de las especies nativas.
El hacinamiento y la competencia por los alimentos genera agresiones entre los peces, que se muerden la cola y las aletas, llegando excepcionalmente al canibalismo. Los acuicultores combaten este comportamiento con un sistema de gradación que consiste en privarles de alimento durante 12 horas, para después separarlos según su tamaño. La gradación es muy estresante para los peces, que se desinteresan por la comida, pierden peso, e incluso llegan a morirse.
Las piscifactorías también producen grandes cantidades de residuos. Una tonelada de truchas genera la contaminación equivalente a las aguas residuales sin depurar procedentes de 200 a 500 personas. Aunque los restos orgánicos acumulados (heces y alimentos) no sean tóxicos, éstos pueden dañar la bahía o la zona costera donde estén situadas, debido a la eutroficación que consume todo el oxígeno del agua, y asfixia los peces u otros organismos. La complejidad de la naturaleza es imposible de recrear incluso con la ayuda de la tecnología más sofisticada.
En un estudio irlandés se descubrió que el 94% de las larvas de los piojos marinos -que destruyeron sus pesquerías de truchas- procedían de piscifactorías dedicadas a la cría de salmones. Las tentativas para tratar el problema cor Diclorvos -un pesticida que aparece en la lista roja de sustancias peligrosas del Gobierno- enfureció a los pescadores locales de mariscos, conscientes de que este potente pesticida es mortal para los crustáceos y otras formas de vida marina en concentraciones de tan solo 0,1 partes por millón.
La matanza anual de millones de peces implica nuevos y terribles padecimientos para los seres marinos, al no existir ningún tipo de reglamentación que evite su sufrimiento y regule el trato que reciben. La mayoría no reciben ningún alimento durante uno o dos días antes de morir lentamente asfixiados, después de ser separados violentamente del agua, tras quince minutos de agonía en el hielo. Otros métodos, igualmente crueles, consisten en cortarles las branquias para que mueran desangrados, en golpearles la cabeza, o en la electrocución. Los tanques de aturdimiento llenos de dióxido de carbono -que a veces se utilizan para reducir el dolor- les inmoviliza en un minuto pero, sin embargo, pueden tardar hasta tres o cuatro minutos en perder la sensibilidad.
Las generosas subvenciones públicas incentivan la proliferación de piscifactorías, un negocio que, según un informe de 1992, realizado por Compassion in World Farming (CIWF) derrocha hasta el 90% de los alimentos utilizados. A pesar de lo cual, el aumento sostenido de la acuicultura, a un ritmo de crecimiento de un millón de toneladas de peces al año, elevó la producción de animales marinos, en 1993, a un nivel mundial de capturas de 16 millones de toneladas de peces, cifra que, éticamente, no debe representar la cantidad de un producto, sino el elevado número de vidas, brutalmente sesgadas, de millones de animales marinos.
En España, las explotaciones de acuicultura marina alcanzaron en 1994 casi las 160.000 toneladas: 152.000 toneladas pertenecientes a moluscos y el resto a peces y crustáceos. En la actualidad hay 116 proyectos de acuicultura que cuentan desde 1994 con una subvención europea y nacional conjunta superior a 900 y 250 millones de pesetas, respectivamente, para una inversión prevista de 2.500 millones de pesetas. Galicia -con 99 proyectos de acuicultura- es la comunidad autónoma que más destaca por su alto número de proyectos, que lamentablemente se suman a otras explotaciones intensivas de animales, de la industria peletera local, cuyo negocio se basa igualmente en la explotación cruel e innecesaria de otros seres sensibles. 

Los seres marinos sienten y sufren

Aunque los peces no expresen el dolor del mismo modo que nosotros, se ha comprobado científicamente que todos los animales vertebrados (incluidos los peces) experimentan sensaciones de dolor ante cualquier estímulo dañino, a través de procesos neurofarmacológicos similares. En 1976, una investigación independiente constituida por la RSPCA (Asociación para la Prevención de la Crueldad con los Animales), encontró pruebas suficientes para comparar el dolor que sienten los peces con el dolor que manifiestan otros animales vertebrados.
Los peces no son meros recursos a explotar, sino seres libres que merecen todo nuestro respeto. Si consideramos que no existe razón alguna para continuar destruyendo la vida de los mares ni para consumir los despojos contaminados de otros seres vivos, que carecen de fibra y tienen un exceso de grasa, debemos rechazar el consumo de pescado y condenar las destructivas prácticas de pesca que hacen peligrar la salud y el equilibrio biológico de todo el planeta

jueves, 29 de septiembre de 2016

Carne

Las granjas de hoy

La vida en la bucólica imagen de la granja hace mucho que dejó de ser tan hermosa. Las escenas de pastizales verdes y parques idí­licos representadas en los libros para niños están siendo rápidamente reemplazadas por establos de metal sin ventanas, jaulas de alambre, "establos de hierro", y otros sistemas integrales de encierro, lo que hoy se conoce como "granjas industriales".

Privación y enfermedad

Visto de manera sencilla, el sistema de granja industrial de agricultura moderna apunta a producir la mayor cantidad de carne, leche y huevos, de la forma más rápida y barata posible, y en la menor cantidad de espacio posible. Las vacas, terneros, cerdos, gallinas, pavos, patos, gansos, conejos y otros animales son puestos en pequeñas jaulas o compartimentos muchas veces sin posibilidad de darse vuelta. Se los priva del ejercicio para que todas las energías del cuerpo conduzcan a producir carne, huevos o leche para el consumo humano. Se los alimenta con hormonas de crecimiento para engordarlos más rápidamente y se los altera genéticamente para que crezcan más grandes o para que produzcan más leche o huevos que lo que la naturaleza originalmente propone.
Los animales que más sufren el cruel encierro y las privaciones en las granjas industriales son los novillos, crí­a macho de las vacas lecheras, criados para el consumo de carne de ternero. Luego de que se los separa de sus madres tan sólo algunos días luego de su nacimiento, se los encadena en establos de sólo 22 pulgadas de ancho con pisos de listones que les causa severos dolores en las patas y en las articulaciones. Dado que la leche de su madre es utilizada para el consumo humano, se los alimenta con un sustituto de la leche que contiene hormonas, pero carece de hierro. Esto les produce una anemia que mantiene su carne tierna y de un color pálido pero los deja muy débiles. Cuando se los sacrifica con tan sólo 16 semanas de vida, por lo general ya están muy enfermos o lisiados para caminar. Uno de cada 10 terneros muere en reclusión.
El 90 por ciento de todos los cerdos son recluidos en algún momento de sus vidas, y el 70 por ciento son mantenidos en reclusión permanentemente.. A las cerdas se las mantiene preñadas o amamantando continuamente, y se las mete dentro de estrechos establos de hierro, sin que puedan darse vuelta. Si bien los cerdos son animales tranquilos y sociales por naturaleza, recurren al canibalismo y muerden las colas de los otros cerdos cuando los meten en corrales repletos, además desarrollan conductas neuróticas cuando los aíslan y encierran. Los productores de cerdos pierden 187 millones de dólares por año debido a la disentería, cólera, triquinosis y otras enfermedades promovidas por las granjas industriales. Aproximadamente el 30 por ciento de todos los productos que derivan del cerdo están contaminados con toxoplasmosis.

Ganado vacuno, porcino y ovino

Millones de vacas, pollos y cerdos son matados cada año para acabar en nuestro plato. También otros animales como los conejos, pavos, corderos, peces, etc. mueren víctimas del sabor que tiene su carne.
Todos los animales criados para consumo son matados, a pesar de que, al igual que a nosotras/os, a ellas/os también les importa su vida. Este es su inevitable final tanto en una granja ecológica como en una industrial.
No existe motivo que justifique alimentarnos con los cadáveres de otros animales. El que alguien sepa bien, aporte proteínas, etc. jamás sería considerado un motivo válido para comernos a otros humanos y tampoco deben ser argumentos que justifiquen el consumo de otros animales.

Si los mataderos tuvieran paredes transparentes...

Si sobreviven a la crianza y al transporte, los animales, ya sean de granjas factoría o de crianza al aire libre, terminan en el matadero.
Los cerdos, a diferencia del ganado, son sumergidos en tanques de agua caliente después de ser aturdidos para que su piel se ablande. Por supuesto, en muchos mataderos es común que muchos animales lleguen vivos a este proceso. Un vídeo secreto tomado en un matadero de Iowa, muestra cómo los cerdos chillan y patalean mientras se les sumerge en el agua.
Para inducir la parálisis en aves y facilitar su matanza es común usar el sistema del aturdidor eléctrico. Sin embargo, no se sabe si este sistema es completamente efectivo, aunque en sí­ mismo es una experiencia intensamente dolorosa.  Cada año, un inmenso número de pollos, pavos, patos y gansos son ahogados en tanques de agua hirviendo aún vivos.

Cifras que ahogan

La relación agua/alimento es no es un tema menor a la hora de hablar de lo que representa la dieta carnívora en términos medioambientales.
La alimentación de una gran parte de la población mundial es altamente empobrecedora de la cantidad de agua disponible para beber y otros usos. veamos esta comparativa:
Kg de alimento sin cocción
Litros de agua*
papas
500
trigo
900
forraje
1000
maíz
1500
arroz
1900
soja
2000
carne de vaca
44000
carne de cerdo
13700
carne de pollo
6800
*Universidad de California

Un estudio publicado por una comisión de las Naciones Unidas en 2004 dictamina la cifra de 70 000 litros de agua por kilo de carne de res.
Esta cifra no está muy lejos de la del Profesor David Pimentel cuyos cálculos se basan sobre la alimentación de una res en los E.U.A., es decir, 100 kilos de forraje y 4 kilos de granos por kilo de carne producido.
En los Estados Unidos, 65% de la producción agrícola se destina a nutrir el ganado (contra 1% en la India).
A nivel mundial, la producción de granos es de 1985 millones de toneladas de las cuales 60% son consumidos por el hombre, 36% se utilizan como alimento para el ganado y 3% son quemados como combustible.
Si razonamos en términos de calorías, se necesitan 50 veces más agua para producir una caloría de carne que una caloría de papa.

jueves, 21 de julio de 2016

Huevos

¿Qué tienen de malo los huevos de gallinas criadas en libertad?

Para obtener gallinas ponedoras, tenemos que obtener primero huevos fértiles, y al nacer, de la mitad de esos huevos saldrán pollos macho. A estos se les mata de forma inmediata o se les cría para pollos de mesa (en la actualidad, lo normal es que esto se realice en naves de engorde) a los que se sacrifica en cuanto hayan alcanzado un peso que los haga rentables. Así que por cada gallina que vive felizmente en libertad escarbando en un huerto o granja, que si fuera capaz de negociar estaría en realidad pagando el alquiler con su estéril huevo diario, hay un macho de la misma puesta que debe soportar una horrible vida en una nave de engorde si es que no ha sido ya sacrificado o tirado a la basura para que muera. Sólo en Gran Bretaña se matan 35 millones de pollos macho de un día de edad todos los años. Se usan principalmente como abono o se les arroja a vertederos de basura. A las gallinas también se las sacrifica tan pronto como declina su producción. También hay que saber que muchos lugares clasificados como “corrales de cría en libertad” no lo son en realidad. Pueden tratarse simplemente de enormes naves con acceso al exterior. Como la comida está dentro y siempre hay luz las gallinas rara vez se aventuran a salir.

¿Y los huevos normales de batería?

Las gallinas se dividen en dos grupos: las gallinas ponedoras y pollos de engorde. Se coloca de cinco a seis gallinas ponedoras en una jaula de tela metálica de 14 pulgadas y las jaulas son a menudo apiladas en varios niveles. Cintas transportadoras llevan la comida y el agua, y además retiran los huevos y el excremento. Dado que las gallinas se encuentran en un lugar superpoblado, se las mantiene casi en la oscuridad y se les corta el pico con cuchillas candentes (sin anestesia) para evitar que se picoteen entre ellas hasta morir. La tela metálica de las jaulas las despluma, les irrita la piel y las deja lisiadas.
Aproximadamente el 20 por ciento de las gallinas criadas bajo esas condiciones muere a causa del estrés o enfermedades. Cuando tienen entre uno y dos años de edad, sus cuerpos exhaustos disminuyen la producción de huevos y se las sacrifica (las gallinas podrían vivir normalmente entre 15 y 20 años). Noventa por ciento de todos los huevos vendidos comercialmente provienen de gallinas criadas en granjas industriales. 
A las gallinas de granja industrial se les corta el pico con máquinas de cuchillas calientes una vez, a menudo dos veces, durante su vida, normalmente cuando sólo tienen un día de nacidas y otra vez cuando tienen siete semanas porque a menudo, un pico joven vuelve a crecer. El corte del pico causa un dolor grave y crónico y un sufrimiento que los investigadores han comparado con el dolor que sufren los humanos cuando se les amputa un miembro. Entre el tejido córneo y el hueso del pico hay una gruesa capa de un tejido enormemente sensible. La cuchilla caliente corta justo a través de este sensible tejido mermando la habilidad de la gallina para comer, beber, limpiarse el pico y ahuecarse las plumas normalmente. El corte del pico se hace para contrarrestar los efectos del picoteo compulsivo que afecta a unas aves diseñadas por la naturaleza para moverse de un lado para otro, escarbar y picotear todo el día, y no para estar quietas en una prisión; y también para ahorrar en costes de alimentación y estimular una conversión de menos comida en más huevos. Las aves a las que se les ha cortado el pico tienen sus habilidades para agarrar cosas con el pico mermadas y sienten dolor y angustia, por lo tanto comen menos, tiran menos la comida y “desperdician” menos energía que un ave intacta.

¿Con qué puedo sustituir los huevos?

Las alternativas para suplir 1 huevo pueden ser:
50g-60g. de tofu tierno (conocido también como sedoso) mezclado con un poco de agua puede añadirse a una receta para añadir consistencia. O la misma cantidad de alubias (frijoles) o patatas hechas puré o mantequillas de frutos secos.
1/2 plátano machacado
1/4 de taza de puré de manzana u otra fruta machacada
Una cucharada de semillas de linaza (de venta en herbolarios) hervidas en 3 cucharadas de agua unos 10 minutos (o pasadas en la batidora unos 3 minutos) o hasta conseguir la consistencia deseada.
Una cucharadita de harina de soja o garbanzos mezclada con una cucharada grande de agua.

martes, 14 de junio de 2016

Crudivorismo

Los crudívoros o crudistas son aquellas personas que siguen una alimentación vegetariana pero con la particularidad de pelar y cocinar lo menos posible los alimentos.
El objetivo principal de este tipo de alimentación es evitar al máximo la pérdida de nutrientes que se produce con la cocción y al pelar las frutas y las verduras. Los crudívoros afirman con mucha razón que la cocción de los alimentos hace que estos pierdan parte de su contenido de vitaminas, proteínas, grasas, azúcares y otros nutrientes.
Los crudívoros admiten, cuando es estrictamente necesario, cocinar los alimentos al vapor porque de esa forma (es decir, sin sumergirlos en agua) se pierden menos nutrientes.
Los crudívoros siguen una dieta higiénica y altamente nutritiva, pero además benéfica para el organismo porque el hígado y el estómago trabajarían menos, la piel y los dientes estarían más saludables y las uñasmás fuertes, entre otros beneficios.

Una dieta crudívora debería estar organizada de la siguiente manera:
Desayuno: Grupos azul y morado, que proporcionan la “energía de arranque”.
Almuerzo: Grupos anaranjado, amarillo, verde y rojo, en los que prevalece la “energía de mantenimiento”.
Cena: Grupo blanco, donde predomina la “energía de relajación”.

Tipos de alimentos
Rojo: germinados, azúcar moreno, etc.
Verde: Todos los vegetales y verduras verdes (acelgas, espinacas, berro, lechuga, etc.)
Amarillo: Legumbres (judías pintas, negras o blancas, lentejas, garbanzos, etc.)
Blanco: Cereales (trigo, pan pastas, arroz, avena, centeno, cebada, etc.)
Azul: Todas las frutas secas o deshidratadas.
Naranja: Los vegetales y legumbres no verdes (papas, calabazas, remolachas, zanahorias, etc.)
Morado: Oleaginosas (Pistachos, almendras, nueces, yogurt, miel de abejas, coco, etc.)

jueves, 26 de mayo de 2016

Activismo

Para acabar con la explotación a la que son sometidos los demás animales por razón de especie, es necesario que quienes podemos reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos, erradiquemos aquellos hábitos y actitudes que contribuyen a perpetuar dicha injusticia.

Sólo cuestionando el especismo (la discriminación de un individuo en función de su especie), y adoptando un estilo de vida respetuoso con los intereses de los demás animales, es decir, no alimentándonos ni vistiendo con productos derivados de su explotación, no asistiendo a espectáculo que les utilicen, oponiéndonos a la experimentación y ayudando a difundir el mensaje antiespecista, conseguiremos acabar con el sufrimiento y la muerte de la que son víctimas.

Evitando alimentar la economía de empresas que explotan a sus trabajadores e interesándonos por las cuestiones de nuestra comunidad, contribuimos a mejorar las condiciones sociales de nuestro entorno.

Cada vez que alguien cambia su estilo de vida, y rechaza la utilización de los demás animales, evita una gran cantidad de sufrimiento y un gran número de muertes. El fin de la explotación animal depende de cada una de nosotras/os.

Todos estas cuestiones son formas de activismo.

• No consumas productos de origen animal, hazte vegetariana/o:
todos los productos de origen animal suponen la privación de libertad, el sufrimiento y/o la muerte de otros individuos. Una dieta vegetariana es perfectamente sana y provee a nuestro organismo de todos los nutrientes necesarios.
• Oponete a la experimentación con animales:
los animales no humanos no son "modelos" ni recursos para experimentar con ellos. La mejor forma de acabar con la experimentación animal es cuestionar el especismo, distribuir información antiespecista y objetar a esta práctica.
• No utilices la piel o pelo de los animales para vestirte con ellos:
tanto el cuero como la lana, la piel, etc. refuerzan la idea de que los animales existen para satisfacer nuestros intereses. Hay materiales de todo tipo para abrigarnos y calzarnos sin apoyar la explotación animal como el algodón, el acrílico, el lino, la poliamida, el gore-tex y muchos otros.
• No asistas a espectáculos con animales:
los demás animales no son objetos para nuestro disfrute. En toda práctica de este tipo se les impone una relación de dominación en la que son sometidos a la voluntad de otras/os para nuestros entretenimiento.
• No compres animales:
son seres con intereses propios, no objetos de consumo.
• No discrimines ni excluyas:
a otras especies o a otras personas solo por ser diferentes. Todos sienten y tienen las mismas necesidades que vos.
•Realizá consumo consciente:
cuando adquirís cualquier producto o servicio, intentá asegurarte que proviene de una industria libre de explotación o abuso laboral. Dale preferencia a los productos locales o de empresas familiares.
• ¡Hacete activista!:cuando una/o de nosotras/os decide tomar partido y no permanecer impasible ante esta injusticia, está marcando la diferencia para muchos animales y personas. Podés distribuir información antiespecista, pegar carteles, organizar y participar en talleres y charlas, participar en actos protestas, traducir textos, etc.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Suelos malgastados

El crecimiento de la demanda de pienso para el ganado ha aumentado la producción de químicos ad-hoc. Se estima que cerca de 4.5 billones de litros de pesticidas se usan anualmente en Inglaterra. El daño que producen los pesticidas al medioambiente está ampliamente documentado: pueden afectar las poblaciones de vida silvestre (desde los escarabajos y otros insectos hasta las aves) y muchos de ellos están prohibidos por ser dañinos para la salud humana.
No obstante, los pesticidas son sólo una parte del problema. El Dpto.para Asuntos Alimentarios, Medioambientales y Rurales del Reino Unido(DEFRA) estima que cada año los agricultores desechan cerca de 80 millones de toneladas de desechos animales a la tierra. Las vacas lecheras producen 57 litros diarios de excretas. Sólo en el Reino Unido, los desechos generados por la producción industrial de ganado para carne es de 8 billones de toneladas por año. El sistema industrial crece un 4% anualmente, una tasa que en el futuro generará desechos cercanos a los 20 billones de toneladas para el año 2020. Como el sector industrial de producción cárnica está separado de la tierra en la que crece el ganado, gran cantidad de estos desechos orgánicos (excretas) no vuelven a la tierra como fertilizantes. Es decir, se transforman en un depósito medioambientalmente peligroso.
Los desechos fecales animales pueden ser 100 veces más contaminantes que nuestros desechos domésticos no tratados. Los líquidos percolados (el que se produce al almacenar estos desechos) son 200 veces más contaminantes. Explicaremos porque: las excretas contienen altos niveles de nitrógeno y fósforo. Estos elementos pueden filtrarse a las aguas subterráneas y contaminar depósitos de agua, lagos y ríos; contaminando las algas, favoreciendo el crecimiento de algas oscuras que atrapan la luz del sol y producen bacterias que consumen el oxígeno del agua, en el peor de los casos, matando a los peces y poniendo en peligro la salud de la fauna local. Este proceso es conocido como Eutrofia, es producido mayormente por la producción industrial de ganado para carne.
Los desechos urinarios contienen altos niveles de amoníaco, que puede afectar el crecimiento de las plantas y contribuye a la acidificación del ambiente (lluvia ácida), además de contaminar las aguas y el aire, lo que afecta la biodiversidad local y global. De 208.000 toneladas de amoníaco emitidas en los Países Bajos en 1993, 181.000 toneladas provenían de granjas ganaderas. De acuerdo con la Agencia Medioambiental, un 5% de los Sitios de Interés Científico en el Reino Unido están sufriendo cambios por la acidificación del medio.

Hectáreas Fantasmas

La mayor parte de la tierra con que se alimenta al ganado –que a su vez alimentará a la población de los países desarrollados—se ubica en lugares donde el alimento es más escaso: los países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Europa importa un 70% de las proteínas para alimentación del ganado, por ello el Parlamento Europeo ha dicho que “Europa puede alimentar a su gente, pero no a sus animales de granja”. Amigos de la Tierra ha calculado que en 1996 Inglaterra importó 4.1 millones de hectáreas de la tierra de otros países.
“En Brasil solamente, se usa el equivalente a 5.6 millones de acres de tierra para cultivar soya para alimentar a los animales en Europa. Estos “acres fantasmas” son el objetivo de la eficiente agricultura high-tech...” (Tim Lang del Centro para la Política Alimentaria)
Estas tierras contribuyen al fomento de la desnutrición mundial y el empobrecimiento de la población que cultiva tierras para alimentar a los animales en vez de producir para su propia alimentación. Los monocultivos intensivos degradan la calidad de los suelos y vuelven económicamente más vulnerables a las poblaciones, alejándolas de la sustentabilidad agrícola. Por ello, la salud mundial requiere cambiar el poco saludable gusto por la carne animal.